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Buen pan

Estamos cansados de oír continuamente que el pan es malo para la salud, que engorda, que son las sociedades menos avanzadas las que basan su dieta en el pan…

pan

Y es asombroso ver que muchas veces se consume en cantidades insuficientes de las recomendadas por organismos de Salud como la FAO (Food Agriculture Organization) y la OMS. Debido a los nutrientes que aporta, el pan tiene que constituir una parte destacable en la alimentación diaria; tratando de estar presente en todas las comidas. El hecho de no consumirlo de forma habitual contribuye a desequilibrar de manera importante la dieta.

Y eso que cada vez se aprecia más el buen pan, disponiendo de montones de variedades a nuestro alcance en la panadería de la esquina, y lo más importante, panes de buena calidad.

Pero la “miga del asunto” es elegir cual es el pan adecuado a cada alimento. En los restaurantes de alto nivel se ofrecen diversos tipos de pan y ante el estupor de los comensales es el propio “maître” el que aconseja sobre los panes.

En el día a día casi todos acompañamos la comida con pan, blanco y de trigo, en general en la mesa de la cultura mediterránea. El pan integral es más natural y nutritivo que el pan común (o pan blanco), y posee muchas vitaminas, minerales y oligoelementos.

El auténtico pan integral contiene el grano entero del entero, con cáscara y germen. En el germen están incluidas la mayor parte de vitaminas, minerales y oligoelementos del cereal, y en la cáscara la fibra.
Suele tener un color oscuro (no hay que confundirlo con el pan blanco con pintitas oscuras que se vende como integral), y es de gran tamaño, ya que se suele hacer a mano.

Según el cereal con el que está elaborado encontramos diferentes tipos de pan integral:

  • Con harina de trigo. Es el más común, pero también puede elaborarse con otros cereales: arroz, maíz, cebada, avena.
  • El pan de centeno lleva entre 20 y 40 por ciento de centeno, aproximadamente, según la variedad, y el resto de trigo. El puro de centeno es muy denso. Va de maravilla con algunas comidas, como el salmón ahumado o las ostras. Los franceses las sirven con rebanadas de pan de centeno y, al lado, una buena mantequilla para untar.
  • El pan de espelta, una variedad antigua de trigo, menos productiva que el convencional, pero mucho más sabrosa.
  • De multicereales: con trigo y una mezcla de cereales.

En definitiva, da igual que tipo de pan te guste más, la cuestión es incluirlo en la dieta.

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