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2ª Charla-coloquio de la VIII Edición del Festival Aragón Negro | Zaragoza

2ª Charla-coloquio de la VIII Edición del Festival Aragón Negro | Zaragoza

Este martes tuvo lugar la 2ª charla-coloquio en el hall del Teatro Principal de Zaragoza que se convirtió en una escuela de investigación forense gracias a dos figuras clave en la resolución de crímenes: el médico forense Salvador Baena y la genetista y directora del laboratorio Citogen, Isabel Navarro.

El coloquio fue moderado por Ignacio Navarro, quien fue guiando a los asistentes por las diferentes escenas del crimen detalladas por Baena y Navarro. Sobre la mesa de estudio, tres grandes retos: la recreación de un caso real, los crímenes del asesino en serie estadounidense Samuel Little y la exhumación de Copérnico.

Resolviendo un caso real de película

Los profesionales comenzaron planteando un caso real al más puro estilo CSI sobre la desaparición, que posteriormente se confirmó como asesinato, de una anciana en Zaragoza. En este caso, desgranaron paso a paso un crimen que parecía sacado de un guion de cine, en el que al final el ADN no fue el determinante, sino la reconstrucción de los hechos, los cruces de testimonios y las manchas de sangre de la víctima.

El caso de Samuel Little: un asesino con una memoria fotográfica.

Dentro del capítulo de los asesinos en serie, se estudió el caso de Samuel Little, quien llegó a confesar 93 homicidios. Décadas después de empezar a asesinar, fue arrestado por un delito menor y fue en ese momento cuando se le tomó una muestra de ADN. Cruzando los datos, la Policía descubrió que su mismo ADN se encontraba en esas víctimas de los 80 y de los 90.

Salvador Baena: “Lo que más urge de todo es no tener prisa”

“Lo que más urge de todo es no tener prisa”

Al concluir el coloquio, los asistentes tuvieron unos minutos para plantear a los profesionales todas sus dudas. “¿Qué opina el forense de las series?”, preguntaron desde el público. Y la respuesta fue muy clara por parte de Baena: “En 40 minutos resuelven crímenes que nosotros tardamos décadas en resolver: esto hace que la sociedad demande una rapidez que no podemos tener”. Así que, para él, “en estos casos lo que más urge de todo es no tener prisa” porque, entonces, existe una presión que no tienen por qué soportar.