El ser humano ha sobrevivido a múltiples peligros desde el comienzo de su evolución, retos que han puesto en riesgo su supervivencia. Para ayudarlo ha contado con un aliado interno: el estrés.eustres-distres

El estrés es el responsable de que hubiera una respuesta rápida y eficaz, inconsciente e instintiva, desarrollada para facilitar la supervivencia frente a determinados peligros o situaciones. Es decir, es una respuesta de carácter fisiológico que ante un agente estresor externo o interno produce una segregación de hormonas que genera respuestas en diversas partes del organismo.

Antiguamente, la respuesta frente a un elevado estrés era luchar o huir, y en ambos casos las substancias que se vertían a la sangre para ese esfuerzo intenso y explosivo eran consumidas. En la sociedad actual hay que aguantar situaciones tensas ante personas que se hallan en una posición de autoridad, resistiendo el cuerpo con dificultad hasta llegar en algunos casos a desarrollar enfermedades.

Dentro del estrés, encontramos 2 vertientes, una positiva: el eustrés, que llena la vida de energía y vigor, y otra negativa, el distres, que puede desembocar en ansiedad y depresión.

Como las personas somos diferentes, el agente que es capaz de generar distrés en una, produce eustrés en otra. Si constantemente el organismo debe realizar un esfuerzo para realizar acciones que habitualmente no lo requieren, el cuerpo se acerca al agotamiento. Es ahí cuando cualquier estímulo externo puede convertirse en un agente estresor, levantándose agotado por las mañanas, y permaneciendo todo el día en ese estado sin poder estar a pleno rendimiento.

Distrés

El distrés es el estrés desagradable, que va acompañado de un desorden fisiológico producido por la aceleración de las funciones: hiperactividad, acortamiento muscular, somatizaciones, envejecimiento prematuro…

En pocas ocasiones podemos aprender a contralar las situaciones que inciden sobre nosotros, respondiendo de forma equilibrada, técnicas de relajación pueden ayudar.

Eustrés

Es el estrés positivo, la relación con las impresiones del mundo externo no producen un desequilibrio orgánico, sino que el cuerpo es capaz de enfrentarse a las situaciones e incluso obtiene sensaciones placenteras.

El eustrés incrementa la vitalidad, la salud y la energía, facilitando la toma de decisiones.